Roma homenajea a los judíos italianos de la Gran Guerra

29/Dic/2014

Diario de Navarra

Roma homenajea a los judíos italianos de la Gran Guerra

Los miles de judíos que
lucharon por Italia en la Primera Guerra Mundial y que posteriormente se
sintieron traicionados por la que consideraban su patria durante el régimen de
Benito Mussolini son recordados y homenajeados en Roma.
Se trata de la exposición
‘Antes que nada italianos. Los judíos romanos y la Gran Guerra’, un espacio que
recuerda a aquellos hebreos que se alistaron para defender a Italia y que
después «fueron deportados y asesinados en campos de concentración»,
según explicó la comisaria de la exposición, Lia Toaff.
Más de cuarenta cartas
manuscritas, fotografías, documentos, libros de rezo judío y permisos
solicitados por los soldados hebreos a las autoridades italianas componen esta
muestra que se expone con motivo del centenario del estallido de la I Guerra
Mundial y que se puede ver en el Museo Hebreo de Roma hasta el 16 de marzo.
Gran parte del material
exhibido «proviene principalmente de la familia judía Anticoli», que
ha cedido parte de la correspondencia enviada entre los hermanos Giorgio y
Adolfo -este último fue deportado a un campo de concentración- y sus padres,
remarcó Toaff.
«Lo que emerge de
una primera lectura de estas cartas es el sentimiento fuerte de pensarse
italianos que compartían estos dos hermanos, ese orgullo de ser ciudadanos de
Italia, de entender que luchaban por la que consideraban su patria»,
reconoció Toaff.
De ahí, contó, surgió la
idea de titular la exposición ‘Antes que nada italianos’ porque, «como
ellos, millones de judíos que marcharon a la guerra y pusieron en peligro sus
vidas lo hicieron convencidos de que defendían a su país».
Pero no solo el público
que se acerque hasta la Ciudad Eterna podrá leer y contemplar estos tesoros históricos,
sino que además disfrutará de otros conservados en el archivo histórico de la
comunidad hebrea en Roma, como de uno de los libros de rezo judío que se usó
durante los años 1915-1918.
También hay
«documentos escritos, por ejemplo, por el presidente de la comunidad
israelí Angelo Sereni, que pide a las autoridades italianas que envíen harina
al frente para poder cocinar pan en Pascua», además de fotografías en
blanco y negro y en color sepia que recuerdan a estos combatientes.
En 1915, cuando Italia se
unió al que posteriormente se consideró el quinto conflicto más mortífero de la
historia, la población hebrea en el país era de 35.000 personas, frente a los
38 millones de italianos.
De estos 35.000 judíos,
5.000 de todas partes del país decidieron incorporarse a las filas italianas.
«Los hebreos vieron
la oportunidad de sumarse al pueblo italiano para lograr un cierto
reconocimiento, porque enrolarse suponía deslegitimar a aquellos que
identificaban el judaísmo con la cobardía», relató Toaff.
De los judíos que
combatieron contra la Triple Alianza -formada por Alemania y Austria-Hungría-,
algunos como Emanuele Di Capua, Vito Coen, Riccardo Astrologo o Romolo Anau
fallecieron.
Como ellos, perdieron la
vida 420 hebreos cuyos nombres han sido ahora escritos en un gran panel para
que su aportación al país permanezca en la memoria de todos los que aún hoy
están vivos, en palabras de la ministra de Defensa italiana, Roberta Pinotti.
En total, setecientos
judíos, entre fallecidos y supervivientes, fueron condecorados por la valentía
y el arrojo demostrados en el campo de batalla.
Pero, con el ascenso al
poder de Mussolini y la aprobación de las Leyes Raciales de 1938, muchos de
estos hebreos que «habían combatido durante la guerra fueron arrestados
entre el 1943-1945, deportados y asesinados en campos de concentración como el
de Auschwitz, entre ellos, Adolfo Anticoli, uno de los hermanos de la familia
Anticoli», recordó Toaff.
«Fueron hombres que
sufrieron el acoso, la persecución y la discriminación de la Italia
fascista», insistió la comisaria, antes de subrayar que «muchos
excombatientes pidieron ser excluidos de estas leyes en virtud de las
condecoraciones que habían recibido, pero casi ninguno recibió este trato de
favor».
Se trata, en definitiva,
de rendir tributo a aquellos judíos que «un día se sintieron orgullosos de
ser italianos pero que, a su regreso, sufrieron la infamia y fueron obligados a
demostrar su lealtad», concluyó el presidente de la comunidad hebrea en
Roma, Riccardo Pacifici.